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Cómo analizar nuestras deudas y saber de cuáles salir primero

No existe tal cosa como deudas malas o deudas buenas; digamos mejor que existen usos adecuados y no adecuados del endeudamiento. Desafortunadamente, la mayoría de nosotros descubrimos cuáles son adecuados y cuáles no a través del ensayo y error y, en ocasiones, sus efectos pueden terminar impactando negativamente nuestro bienestar y tranquilidad.
Entendamos entonces cuáles son los cinco elementos que debemos considerar para saber de cuáles deudas vale la pena salir con urgencia, cuáles tienen un mayor impacto sobre nuestra salud financiera y qué tan sano es nuestro nivel de endeudamiento.

​Nuestra lista de préstamos

Este ejercicio lo puedes hacer en una hoja de cálculo en Excel o en un cuaderno. Para empezar, es importante saber a quién le debes, por lo que te pediremos que hagas una lista de todos los créditos que tengas en este momento; por ahora, basta con que pongas el nombre de cada obligación (Tarjeta Visa Banco X, o préstamo de mi mamá, por ejemplo). A partir de aquí te mostraremos qué información ir agregando a las mismas.
lista de obligaciones

Entender el impacto de la cuota de nuestros préstamos sobre nuestras finanzas

Es común pensar que las deudas más nocivas para nuestra salud financiera son las que nos cobran las tasas de interés más altas; sin embargo, esto no es necesariamente cierto en todos los casos. La mayoría de veces, cuando entramos en dificultades financieras por nuestras deudas es porque no tenemos el dinero suficiente para pagar las cuotas de nuestras obligaciones. Entonces, el miedo de empezar a recibir las llamadas de cobro y las amenazas con reportes negativos en centrales de información crediticia nos llevan a buscar nuevos créditos para ganar un poco más de tiempo (abrir huecos para tapar otros), a restringirnos de las cosas que disfrutamos, o a terminar por escondernos para escapar de un problema que no sabemos en qué momento se volvió inmanejable.
En el momento en que no tenemos dinero suficiente para pagar las cuotas de nuestras deudas la tasa es lo último que parece importar, lo que importa es no colgarnos en nuestras obligaciones; he visto personas sacando avances de su tarjeta de crédito (pagándolos al 30% E.A.) para pagar la cuota de un crédito hipotecario (que tiene una tasa del 10% E.A.).​
Por esta razón es que el factor más importante para analizar ​nuestras deudas es qué tan altos son estos pagos mensuales en comparación con nuestro ingreso, luego nos ocuparemos del costo de la deuda.
Ya tenemos una lista de nuestras obligaciones, ahora anotaremos en una columna al frente de cada una el valor de la cuota mensual que pagamos por es​e préstamo. Si la cuota no es fija –como puede ser el caso de una tarjeta de crédito con la que hemos hecho diferentes compras y las hemos diferido a diferentes plazos– pondremos un valor estimado con base en los últimos tres pagos que hemos tenido que hacer (puede ser el promedio o incluso el más alto de los tres).
Si un crédito no tiene cuota –como puede ser el caso de un amigo que nos prestó un dinero y nos dijo que le pagáramos cuando pudiéramos– lo mejor sería también estimar una, a manera de ahorro para pagarle algún día, sin importar lo pequeña que sea.
En este punto, nuestro ejercicio se ve así:
deudas y cuotas

Ahora sí, miremos la tasa de interés de nuestras deudas

A pesar de que parece el elemento más obvio de una obligación financiera, a menudo resulta ser uno de los menos comprendidos. En parte se debe a que las matemáticas que la mayoría de personas hacen con las tasas de interés de sus créditos son muy diferentes a la forma en la que deben aplicarse en la vida real, hablando en términos financieros.
Solo por poner un ejemplo: cuando a alguien le dicen que la tasa de las compras de su tarjeta de crédito será del 2% mensual, la mayoría de clientes piensan que esto es lo mismo que pagar el 24% de interés cada año. En realidad, el 2% mensual equivale a un 26,82% anual (la explicación del cálculo se puede encontrar en este artículo).
A pesar de que hemos dicho que la tasa es importante pero que consideramos más importante el tamaño de la cuota en relación con nuestros ingresos, es claro que no son variables separadas. De la relación entre la tasa, el monto total del crédito y el tiempo en que queramos pagarlo dependerá el tamaño de las cuotas mensuales. Ahora bien, en este punto, nos concentraremos en asegurarnos de no estar pagando tasas que estén por fuera del mercado.
El siguiente paso en nuestro ejercicio, será poner en nuestra tabla la tasa que estamos pagando por cada uno de nuestros créditos. Si no conocemos la tasa, podemos encontrarla en los extractos que nos llegan mes a mes de nuestras obligaciones o preguntando en las líneas de atención de nuestras entidades financieras. Aquí será muy importante asegurarnos de que todas las tasas estén expresadas en términos efectivos anuales (si tienes una tasa mensual y quieres convertirla a su equivalente anual, puedes utilizar esta calculadora). Si en algún préstamo no nos están cobrando intereses, podemos poner 0%.
deudas y tasas
En la columna de tasa no calcularemos por ahora un total, ya que no es posible sumar las tasas para obtener el dato de qué interés estamos pagando por el total de nuestras deudas. Sí es posible, en cambio, sacar un promedio ponderado, pero para eso te ayudaremos más adelante.

Cuánto nos falta por pagar de nuestros créditos

El tercer elemento clave para analizar nuestras deudas es el saldo actual de cada obligación; en otras palabras, cuánto deberíamos pagar hoy si quisiéramos dejar en cero cada crédito. Esta información es importante porque existen métodos para salir de deudas (como los que estudiaremos más adelante) que se basan en pagar primero las deudas con los saldos más pequeños y terminan pagando aquellas con los saldos más grandes.
También es importante, porque nos permite decidir si es mejor consolidar nuestras obligaciones pequeñas en una sola más grande, por ejemplo.
El ejercicio en este punto es muy sencillo. Basta con que agreguemos a la tabla el saldo total de cada obligación al día de hoy o, por lo menos, de la última fecha de pago; esta información también la encontraremos en el extracto de nuestra obligación o comunicándonos con nuestra entidad financiera a través de su sucursal virtual o telefónica.
saldo de créditos
Aquí es importante recordar que la cuota es el valor que pagamos cada mes por nuestros créditos, mientras que el saldo es el valor total que nos queda por pagar. La cuota depende de la tasa, del saldo inicial de la obligación y del plazo que escogimos para pagarla y siempre incluye una parte que va a pagar los intereses y otra que se abona a capital.
En el ejemplo anterior, si tenemos un saldo en la Tarjeta de Crédito Master Banco B de $4.380.000 y pagamos $380.000 en la próxima cuota, el nuevo saldo no será de $4.000.000, sino un poco mayor a eso (porque en esa cuota también estamos pagando una porción de intereses y, por tanto, no todo se va a disminuir el capital que debemos).

Último elemento: el beneficio por el que nos endeudamos

Existen muchas razones para endeudarnos, pero muy pocas para seguir pagando créditos cuyos beneficios ya no disfrutamos. En términos muy básicos y generales, un crédito nos permite aprovechar dinero de otros para hacer negocios que nos permitan devolver ese préstamo y ganarnos un excedente, o comprar ahora algo que queremos e ir pagando a medida que vamos consumiendo o disfrutando esa compra. Lamentablemente, en ocasiones terminamos pagando compras a crédito cuyo consumo es inmediato y cuyos pagos pueden tardar 12, 24 o 36 meses. Miremos el ejemplo:
cuadro de deudas completo
En la última columna escribiremos la razón por la que adquirimos esa deuda y si todavía estamos disfrutando de esa compra.
En el caso de la primera tarjeta de crédito, por ejemplo, el saldo equivale a ropa que todavía tenemos y estamos disfrutando; sin embargo, en el caso de la segunda tarjeta el saldo equivale a mercados y salidas a comer que disfrutamos hace meses pero que todavía estamos pagando.

Juntando todos los elementos para analizar nuestras deudas

Este simple cuadro es una poderosa herramienta para entender qué tan endeudados estamos realmente, cuánto tenemos que destinar mensualmente de nuestros ingresos para su pago, cuántos intereses pagamos cada año por seguir pagando esas obligaciones y cuál es nuestra relación con el crédito en función del uso que hacemos del mismo.
Tener “la película completa” es importante para poder tomar decisiones que realmente tengan un impacto sobre nuestro bienestar financiero en lugar de seguir apagando incendios cuando nos vemos en dificultades financieras.
En este sentido, una vez completado este cuadro es importante que identifiquemos como prioritarias para su pago las deudas que tengan:

  • Las mayores cuotas en comparación con las otras deudas y con nuestro ingreso.
  • Las mayores tasas de interés y más cuando estas tasas estén por encima de las del mercado. En este punto, por ejemplo, marcaremos como prioritaria cualquier obligación que nos cobre una tasa superior al límite que por ley existe en Colombia (tasa de usura).
  • Saldos muy pequeños que podríamos pagar “fácilmente” haciendo un esfuerzo por reducir nuestro gasto.
  • Beneficios que ya no estemos disfrutando en el presente.

Si estás utilizando nuestro asesor financiero digital, en la pantalla siguiente encontrarás la herramienta de análisis de deudas para ayudarte a entender mejor tus indicadores de endeudamiento. Una vez completes tu información y realices el análisis de tus obligaciones te diremos qué métodos existen para salir de deudas y cuáles son los más indicados en tu caso.
Recuerda, sin importar qué tan grave parezca, siempre hay algo que podamos hacer para salir de nuestras deudas y retomar el control de nuestras finanzas personales. Nuestra misión es guiarte en ese camino.

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