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Cuándo utilizar un fondo de emergencia

¿Qué aprenderás?

​El principal problema cuando logramos tener un fondo de emergencias es tener claro cuándo sí y cuándo no acceder a los recursos que en él hemos guardado. En este artículo, te damos las orientaciones que necesitas para que decidas cómo y cuándo utilizarlo, y qué hacer después de que lo has hecho.

Si –como Oscar Wilde– eres de los que piensan que sueles resistirlo todo, menos la tentación, este artículo es para ti, porque tan pronto empezamos a crear un fondo de emergencias aparecen un montón de cosas que resultan urgentes de la nada:

  • ¡10% de descuento por pocos días!
  • ¡(inserta aquí el nombre de tu banda favorita) Por primera y única vez en (tú país)!
  • ¡Paga 1 y lleva 2 solo por hoy!

Ya hemos visto que es posible ahorrar independientemente de nuestro ingreso, que entender cómo aprovechar descuentos y liberar gastos pueden ayudarnos a acumular dinero para cumplir nuestras metas de ahorro, y que llevar estos recursos a productos de inversión puede hacer que nuestro capital se multiplique dependiendo de la tasa y el tiempo. También vimos que un ahorro que es altamente recomendable para cualquiera es el fondo de emergencias, sabemos cómo definir su tamaño y cómo empezar, y faltaría una pregunta por responder:

¿Qué clasifica como una emergencia? En otras palabras, ¿cuándo “es válido” echar mano del fondo de emergencias?

Cuándo SÍ

Carl Richards insiste en que las finanzas personales son más personales que financieras (no podríamos estar más de acuerdo). Por esto, como en tantas discusiones de finanzas personales, la única persona que puede decidir qué es y qué no es realmente una emergencia somos cada uno de nosotros; sobre todo, porque si miramos la definición de la RAE de la palabra encontramos:

~ de emergencia1. loc. adj. Que se lleva a cabo o sirve para salir de una situación de apuro o peligro.

Hablar de peligro reduce el número de cosas en las que podríamos utilizar realmente un fondo de emergencias; sin embargo, “apuro” puede ser cualquier cosa.

Sin embargo,  para aportar al debate y darte una guía, nosotros diremos que las cosas que generalmente clasifican como tal, pueden ser:

  • Accidentes
  • Enfermedades
  • Problemas legales
  • Desastres naturales
  • Actos de vandalismo
  • Daño de electrodomésticos
  • Desempleo

Cuando crees tu fondo de emergencias, te recomendamos poner una serie de reglas para acceder al mismo. Puedes utilizar la lista que acabamos de realizar, o quitar y agregar nuevas situaciones que tú consideras como una emergencia y que ameritan utilizar el dinero disponible.

Cuándo NO

La respuesta es sencilla: cuando no esté en la lista que tú has definido como situación de emergencia.

En otras palabras, cuando puedas cubrir el gasto con otro dinero, o solucionar la urgencia que tienes a través de otros medios que no pongan en peligro tu situación financiera en el presente o en el futuro inmediato, no se justifica utilizar los recursos de tu fondo de emergencias.

Qué hacer después de que lo utilizas

Existen personas que una vez teniendo el fondo de emergencias ya no quieren utilizarlo porque les da pesar utilizar ese dinero después de todo lo que les ha costado ahorrarlo. El problema de esto es que si el único recurso disponible que tienes entonces para solucionar la emergencia es el crédito y la tasa que pagas por este es mucho mayor que lo que estás ganando por el producto en donde tienes guardados tus ahorros, estás perdiendo dinero por el apego que desarrollaste por tu fondo.

Aunque suene obvio, un fondo de emergencias ES para utilizarlo cuando se te presenta un asunto o una situación imprevista que requiere una atención especial y que debes solucionar lo antes posible, de lo contrario tu seguridad financiera en el presente y en el futuro inmediato corren peligro. 

Una vez utilices una parte o la mayoría de tu fondo de emergencias para atender tal situación deberás empezar a ahorrar nuevamente para darle el tamaño que tenía antes de la urgencia que tuviste. Si tienes otro tipo de inversiones o ahorro, también puedes destinar una parte de estos para darle el tamaño ideal a tu fondo de emergencias, y más bien volver a ahorrar para esas otras cosas para las que estabas guardando dinero.

Ahora bien, también existe un complemento ideal para no tener que disponer siempre de nuestro fondo de emergencia: los seguros.

Ya sea que adquieras un seguro a la par que estás ahorrando para tu fondo de emergencia, o que esperes a tener tu fondo completo para pagar con dinero de este la prima de un seguro de vida, de salud, de vehículo, bienes inmuebles o exequial, un seguro puede ser el complemento perfecto de un fondo de emergencias.

Dependiendo del seguro que contrates, verás que es probable que debas correr tú con los gastos, y luego presentar la reclamación ante la compañía de seguros quienes, después de estudiar tu documentación, te reconocerán una parte o la totalidad del dinero que te costó atender tu emergencia. En este caso, el fondo cumple un papel fundamental porque te da los recursos para solventar la urgencia, y esperar sin pagar intereses u otros costos a que el seguro te devuelva el dinero y puedas volver a tener completo tu fondo.

Es hora entonces de pasar de la intención a la acción. Establece tus compromisos y empieza desde ahora a liberar gastos para tener el fondo de emergencias que quieres tener lo antes posible. ¡Manos a la obra!

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