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Fondo de emergencias: qué tan grande debe ser y cómo crearlo

Si buscas en internet fondo de emergencias encontrarás más de 791.000 resultados y muchos artículos que te dan la fórmula universal del tamaño que debe tener y cómo se debe construir. En este artículo, en cambio, queremos mostrarte la lógica que existe detrás de este ahorro, las variables que nosotros tendríamos en cuenta para decidir qué tan grande debe ser, y algunas orientaciones que te pueden ser útiles para que empieces ahora a crearlo.

Para la mayoría de personas, un fondo de emergencias no es algo que se cree de la noche a la mañana; por eso cuando nos vemos en casos de necesidad de tener tres o seis meses de salario ahorrados nos parece una tarea difícil de lograr y que requiere un esfuerzo considerable.

Empecemos, entonces, contestando la pregunta de qué tan grande debe ser, para luego pasar al cómo llegar a tener ese dinero ahorrado. Finalmente, te mostraremos en dónde puedes guardar este fondo y qué acciones pueden ayudarte a completarlo.

​Paso 01 – Define el tamaño de tu fondo de emergencia​

En un artículo anterior, vimos que es imposible planear cuándo y qué emergencias tendremos en el futuro; sin embargo, podemos estar seguros que habrá emergencias qué atender en los próximos meses o años. Para que nuestra situación financiera no se vea afectada por una eventualidad, o para no tener que acudir a un crédito costoso por el afán, es que existe el fondo de emergencias.

​Tres supuestos básicos para tener un ahorro de emergencia

El tamaño del mismo dependerá de la cantidad de riesgos a los que estamos enfrentados y el impacto que estos puedan tener sobre nuestras finanzas personales. Como es imposible calcular con una elevada precisión estos indicadores, asumimos dos cosas para darle el tamaño ideal a nuestro fondo de emergencias:

  • El mayor riesgo al que la mayoría de nosotros está expuesto es al desempleo o a que se interrumpan nuestros ingresos por un periodo de tiempo prolongado.
  • Existen riesgos que tienen una menor probabilidad de ocurrencia, pero cuyo tamaño puede ir desde una fracción de nuestro salario, hasta más de un mes de trabajo. Si no tenemos un ahorro o un seguro que nos proteja, tendríamos problemas para pagar incluso nuestros meses de gastos normales y pondríamos en riesgo toda nuestra estabilidad financiera.

Con base en estos dos supuestos es que decidimos que el tamaño de nuestro fondo de emergencias lo mediremos en función del tamaño de nuestros gastos mensuales. Por esta razón, si no tenemos un presupuesto básico, no será posible calcular entonces el tamaño que debe tener el fondo.

Usualmente se hace un tercer supuesto, que el tamaño del fondo de emergencias es independiente a si eres hombre o mujer. Nosotros creemos que hay una diferencia por el primer supuesto que anunciamos anteriormente. En Colombia, por ejemplo, está demostrado que el tiempo que una colombiana dura en promedio desempleada es diferente a la duración del desempleo en el caso de los hombres.

​Diferencias en el fondo de emergencia para hombres y mujeres

En nuestro país, si eres hombre y estás desempleado, durarás –en promedio– entre 1,9 y 4,3 meses en conseguir un nuevo trabajo. En cambio, si eres mujer y estás desempleada, durarás –en promedio– entre 2,8 y 7,2 meses en conseguir un nuevo trabajo. Ahora bien, independientemente de si eres hombre o mujer, es importante hacer todos los esfuerzos por conseguir empleo antes de cuatro meses, porque después de este tiempo se eleva considerablemente la probabilidad de seguir desempleado por varios meses más.

Podríamos ahondar en muchas otras variables para seguir haciendo mucho más delimitado el tamaño de un fondo de emergencias (nivel educativo, edad, estado civil, número de hijos, etc.); sin embargo, los números más importantes parecen ser los que acabamos de compartir. En resumen, si eres hombre y vives en Colombia, el tamaño de tu fondo de emergencias debe ser de mínimo 2 veces el valor de tus gastos mensuales, con un ideal de 4. Si eres mujer, y vives en Colombia, el tamaño de tu fondo de emergencias debe ser de mínimo 3 veces el valor de tus gastos mensuales, con un ideal de 7.

Cuando haces el cálculo de 2, 3, 4 o 7 veces el valor de tus gastos parece bastante dinero, ¿cuánto tiempo entonces tenemos para hacer nuestro fondo de emergencias y cómo lograr ahorrarlo completo?

​Paso 02 – cómo crear un fondo de emergencia

El tiempo depende de qué tanto espacio tengas en tu presupuesto para el ahorro. Para encontrar la respuesta es muy importante que hagas una planeación básica de tus ingresos y tus gastos.

Organiza tus cuentas de forma que te sobre dinero al final de cada mes y destina este dinero a crear tu fondo de emergencias; a manera de guía, si gozas de una buena estabilidad laboral y puedes ahorrar el 10% de tu ingreso, completar tu fondo te tomará entre 20 y 30 meses.

Si no tienes mucha estabilidad laboral, o si tus gastos no te permiten ahorrar al menos el 10% de tu ingreso, revisa si puedes hacer ajustes y liberar espacio para el ahorro. Otra alternativa, es que asignes un ahorro mínimo de cada pago que recibes (ej. el 5%), y cada vez que recibas un pago extra, o por encima de un valor que tú defines, lo llevas directamente al fondo de emergencias.

La ecuación es sencilla. Al quitar todos tus gastos de tus ingresos, debe sobrar dinero. Ese dinero es el que utilizarás mes a mes para crear y hacer crecer tu fondo de emergencias hasta que completes el tamaño que hayas decidido darle.

Ahora bien, en caso de que tengas un contrato laboral (no importa si es a término fijo o indefinido) puedes también considerar destinar la prima de servicios a la creación de tu fondo de emergencia.

​Aquí surge una nueva pregunta… y mientras tanto, ¿en dónde guardo ese dinero?

Paso 03 – ​dónde guardar el fondo de emergencia

Definitivamente no debajo del colchón o en la alcancía. Si bien son técnicas de ahorro que están a la mano y para las que no hay que hacer filas o trámite alguno, están expuestas al mayor peligro para el ahorro: nosotros mismos.

Nuestros cerebros han desarrollado una asombrosa capacidad para encontrar justificaciones de cosas que parecen emergencias pero no lo son, como un descuento del tipo “solo por hoy” o “unidades limitadas”, o un concierto del tipo “por primera y única vez en Colombia”. Estas cosas no clasifican como emergencias; para estas podemos ahorrar asumiéndolas como objetivos de corto, mediano o largo plazo si es el caso.

En consecuencia, tendremos que buscar un producto financiero que:

  • Nos dé una rentabilidad –aunque sea mínima– y que evite que nuestro dinero pierda valor por la inflación.
  • Sea “a la vista”. Es decir, que podamos acceder a nuestro dinero fácilmente y al mismo tiempo nos permita mantener el ahorro. Por eso evita que se encuentre disponible en una cuenta corriente dónde puedes retirar siempre que lo desees. 

El colchón y la alcancía son herramientas muy a la visa, pero exponen nuestros recursos a nuestros antojos o a que se pierdan o se los roben y no pagan ningún interés.

Un CDT o un Fondo de Inversión Colectiva (FIC) son alternativas muy interesantes –en especial estos últimos– para guardar el dinero de un fondo de emergencias. Recuerda que en Tranqui hacemos mensualmente una clasificación de los mejores CDT y los mejores Fondos de Inversión Colectiva del mercado que puedes consultar para tomar la mejor decisión de inversión.

Paso 04: crear el hábito

El secreto para lograr tener un fondo de emergencias está en la constancia con que ahorremos para lograr nuestra meta. Como ya hemos dicho, el principal enemigo de un fondo de emergencia somos nosotros mismos y las cosas que empezamos a desear cuando vemos que hemos logrado ahorrar un monto interesante de dinero.

Para lograr ahorrar es recomendable cumplir dos condiciones:

  • Tener un mecanismo que nos recuerde y nos obligue a ahorrar.
  • Tener un mecanismo que proteja nuestro ahorro de los antojos camuflados como emergencias.

​Mecanismos de compromiso para proteger nuestro fondo de emergencias

Un buen mecanismo para ambas condiciones puede ser el apoyo de nuestra pareja, nuestros padres, o un muy buen amigo. Alguien a quien podamos pedirle el favor de supervisar nuestro ahorro o, incluso, de administrarlo (en cuyo caso, claramente, tiene que ser una persona en quien podamos confiar a ciegas).

Otro mecanismo puede ser aprovechar los fondos de empleados –si nuestra empresa cuenta con uno– y pedirles que nos retengan automáticamente el 10% de nuestro salario (generalmente los fondos dan rendimientos sobre esos ahorros); el hecho de que tengamos que hacer una solicitud de retiro de esos ahorros cuando los necesitemos, nos ayudará a poner un paso extra en el camino cuando queramos solicitarlos y pensar si realmente es una emergencia.

Sin embargo, nadie mejor que nosotros mismos para descubrir qué mecanismos podemos crear para asegurar el hábito de ahorro y alejarnos de la tentación en el uso que hagamos del fondo de emergencias, entre otras, porque nadie como nosotros sabemos las excusas que nos inventamos para “hacernos trampa”.

Vale la pena aclarar que evitar la tentación no significa que no podamos disponer de nuestro dinero para hacer las cosas que disfrutamos y que “nos merecemos”… ¡claro que podemos! solo que no con el fondo de emergencias; para eso está el resto de nuestros ingresos y todos los otros ahorros que logremos hacer. Por esto, en el próximo artículo te daremos una pequeña guía de cuándo echar mano del fondo de emergencias y qué hacer una vez lo hayamos utilizado.

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