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Cómo ahorrar dinero: guía para hacerlo en tres pasos



¿Qué aprenderás?
Ahorrar no depende de nuestro ingreso solamente y va mucho más allá de acumular dinero. Aquí te explicaremos la relación entre gasto, ahorro e inversión para que entiendas qué significa y cómo puedes aplicar ciertos principios para ahorrar inteligentemente y cumplir tus objetivos financieros.
Las finanzas personales pueden ser tan sencillas o complejas como queramos; sin embargo, al final del día, estas se reducen a las decisiones que tomamos sobre cuatro variables: la cantidad de dinero que guardamos o gastamos, la tasa de interés que pagamos o que nos pagan, los riesgos que enfrentamos y, sobre todo, el tiempo. Una de las áreas en las que mejor podemos ver esto en práctica es el ahorro. ¿Qué significa entonces y cómo ahorrar inteligentemente?
El primer gran obstáculo que tenemos que superar para hacerlo no tiene nada que ver con la cantidad de dinero que ganamos, sino con la capacidad que tenemos de aguantar la tentación de recibir un beneficio inmediato y, en cambio, obtener un beneficio más grande en el futuro.
El segundo obstáculo que tenemos es que hay muchas formas de entender el ahorro. Para unos significa ganarse un descuento a la hora de hacer las compras, para otros significa guardar dinero en una alcancía o dejar quieto un dinero, para otros significa invertirlo a medida que lo van acumulando. Pues bien, ahorrar inteligentemente implica esas tres cosas y concentrarnos solo en una puede hacernos perder buenas oportunidades.

La relación entre gasto, ahorro e inversión

Lo primero es buscar descuentos. Esto es importante, pero es fácil hacernos trampa. La mayoría de personas cuando encuentra un descuento termina gastando el dinero que se ahorró en otra cosa inmediatamente. Ahorrar inteligentemente es aprovechar que ya habíamos decidido gastar 100 dólares en el supermercado y, que, si al final nos salió en 50, esos 50 son los que debemos liberar del gasto.
En este punto, podemos conectar el ahorrar mediante descuentos con ahorrar acumulando. La gran mayoría de nosotros entiende ahorrar como guardar un dinero y está bien: las alcancías funcionan como un buen medio para recordarnos que es importante hacerlo, pero quedarnos solo en la alcancía no es suficiente; acumular dinero y dejarlo quieto es una buena estrategia mientras logramos la base mínima para llevarlo a cualquier producto de inversión. Si acumulas en exceso y tienes, por ejemplo, 5000 dólares en tu cuenta de ahorros… ¡felicidades por ese ahorro! pero a partir de cierto punto puede ser una oportunidad desperdiciada.
Es aquí, donde el ahorro entendido como acumular dinero lo debemos conectar con la inversión. Ahorro e inversión no son cosas distintas, no necesariamente. Invertir es una forma de aprovechar lo que hemos acumulado para que empiece a producir más dinero por sí mismo, y una vez llegamos a este punto, será cuestión de seguir alimentando nuestro ahorro con lo que no nos gastamos y que pudimos acumular. Luego de eso, la paciencia y la constancia serán las claves para que siga creciendo.
Así como es importante empezar a ahorrar, aunque sea separando las monedas que quedan en nuestro bolsillo al final del día, también vale la pena empezar a buscar productos básicos de inversión que sean, en principio, muy a la vista, es decir, que cuando necesitemos el dinero, podamos retirarlo. Esto lo digo, porque el primer ahorro que creo que todos deberíamos tener es nuestro fondo de emergencias, un dinero para el “por si acaso”; una vez hayamos logrado ese fondo, podemos buscar nuevos productos para ahorros de más largo plazo, y a medida que vayamos logrando más capital podemos buscar asesoría y opciones más atractivas en términos de rentabilidad.

Principios básicos para poder ahorrar

Ahorrar inteligentemente es entender que todas las formas de ahorro están conectadas; que un descuento puede traducirse en dinero que vamos acumulando y luego en dinero que podemos invertir y seguir alimentando ese proceso cada semana; es una habilidad que se puede entrenar paso a paso, peso a peso y que podemos fortalecer al entender por qué el dinero es importante para nosotros y cuál es el propósito o los propósitos por los que estamos dispuestos a ahorrar.
Esta palabra contiene una pista en sí misma, si lo que queremos es la tan anhelada libertad financiera, independientemente de cómo la entendamos, no olvidemos que ahorro viene del árabe Hurr que significa “libre”, que no es esclavo; el primer paso entonces, hacia la libertad financiera no está en comprarnos todos los libros que la prometan, está en liberar los primeros 10 o 100 dólares mañana o pasado mañana que pagan. Manos a la obra.

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